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Papilas gustativas de la lengua

¿Te has preguntado alguna vez por qué tus alimentos favoritos saben tan bien? Pues puedes agradecer a tus papilas gustativas que te permitan apreciar el sabor salado de las galletas saladas y el dulce del helado. Las papilas gustativas son órganos sensoriales que se encuentran en la lengua y te permiten experimentar los sabores dulce, salado, ácido y amargo.

¿Cómo funcionan exactamente las papilas gustativas? Pues saca la lengua y mírate al espejo. Las papilas gustativas son un pequeño órgano situado principalmente en la lengua.

La lengua humana adulta contiene entre 2.000 y 8.000 papilas gustativas, cada una de las cuales está formada por entre 50 y 150 células receptoras del gusto. Las células receptoras del gusto son las encargadas de comunicar el sentido del gusto al cerebro. Antes se creía que la lengua estaba dividida, como un mapa, en secciones responsables de degustar cosas saladas, dulces, amargas y ácidas.

Más recientemente, los científicos han aprendido que las papilas gustativas de cada parte de la lengua son capaces de detectar todo tipo de cualidades gustativas. Entre los trastornos del gusto más comunes se encuentran la percepción fantasma del gusto, una condición en la que el gusto está presente incluso cuando no hay nada en la boca; la disgeusia, una condición en la que persiste un sabor desagradable en la boca; y el síndrome de la boca ardiente. Todo el mundo ha visto el mapa de la lengua: ese pequeño diagrama de la lengua con diferentes secciones delimitadas para los distintos receptores del gusto.

El dulce en la parte delantera, el salado y el ácido en los lados y el amargo en la parte trasera. Es posiblemente el símbolo más reconocible en el estudio del gusto, pero es erróneo. De hecho, los quimiosensoriales, que estudian cómo los órganos, como la lengua, responden a los estímulos químicos, lo desmintieron hace tiempo.

La superficie de nuestra lengua está cubierta de pequeñas protuberancias llamadas papilas, que contienen nuestras papilas gustativas y también algunas glándulas que ayudan a la creación y secreción de saliva. Hay cuatro tipos diferentes de papilas, que tienen formas y tamaños distintos y se encuentran en diferentes regiones de la lengua en cantidades variables. Sin embargo, lo que la mayoría de ellas tienen en común son las papilas gustativas que contienen.

Las papilas gustativas son una combinación de células: células basales, células estructurales columnares y entre 10 y 50 células receptoras del gusto, que se renuevan cada 9-10 días. Algunas de estas células receptoras contienen proteínas en su superficie que se unen a algunas de las sustancias químicas de nuestros alimentos, mientras que otras tienen canales iónicos que se activan con diferentes sustancias químicas. Una vez que el receptor ha detectado una determinada sustancia química, esta información se transmite a través de una serie de vías neuronales hasta el cerebro, donde se percibe el sabor.

El número de papilas gustativas de las personas puede variar mucho. El adulto medio tiene entre 2.000 y 8.000 papilas gustativas; algunas personas tienen menos papilas y más grandes, mientras que otras tienen muchas más pequeñas. A pesar de lo que hayamos aprendido en la escuela, no es cierto que haya determinadas zonas de la lengua responsables de determinadas sensaciones gustativas.

Sin embargo, hay diferentes tipos de receptores gustativos que se activan con un conjunto diferente de sustancias químicas para provocar las distintas sensaciones gustativas que percibimos. Los receptores de los sabores dulce, amargo, ácido y umami son proteínas producidas y codificadas por genes particulares de nuestro ADN que se encuentran en la superficie de las células. Reaccionan en presencia de determinadas sustancias químicas, desencadenando una secuencia de acontecimientos que da lugar al mensaje químico descrito anteriormente.

El receptor de la sal, llamado canal de sodio epitelial, es esencialmente una membrana que permite la entrada de iones de sodio en ciertas células de nuestro cuerpo. Es posible que un mecanismo de canal iónico similar esté implicado en la detección de los sabores agrios. La capacidad gustativa nos proporciona algunas de las mejores cosas de la vida: el dulzor de los caramelos, el salado de las patatas fritas y el ácido de la limonada.

Todos sabemos que empieza en la lengua, pero ¿cómo funciona realmente? Los científicos han descubierto que el sabor procede de una reacción en cadena que comienza en las proteínas sensibles de la lengua, recorre las papilas gustativas, entra en los nervios y termina en el cerebro. Uno de los descubrimientos más sorprendentes es que la sensibilidad al gusto varía de una persona a otra.

Cada uno de nosotros vive en un mundo gustativo único, lo que hace que cada uno sea diferente en los alimentos que ama y odia. Piensa en tu comida favorita. ¿Es la pizza?

¿El chocolate? ¿Sushi? Imagina tu comida favorita y el placer que te produce comerla.

¿Y qué hay de un alimento que no le guste? Los alimentos tienen muchas propiedades diferentes que contribuyen a su disfrute: el olor, la temperatura e incluso la sensación en la boca. Una de las propiedades más importantes de los alimentos es el sabor, la combinación de sensaciones dulces, ácidas, saladas, amargas y saladas que salen de la lengua.

¿Cómo se transmiten estas señales desde la boca hasta el cerebro? Esto ha sido un misterio durante mucho tiempo. Sin embargo, los científicos han descubierto detalles notables sobre las piezas que componen el sistema del gusto y cómo encajan entre sí [1].

¿Qué vemos cuando sacamos la lengua? Protuberancias. Muchas protuberancias.

La mayoría de la gente cree que son protuberancias del gusto.