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Que ver en el valle de tena

QUÉ VER Y HACER EN EL VALLE DE TENA

El río Gállego, en su punto más alto, da lugar a uno de los entornos más llamativos del Pirineo aragonés. Se trata del Valle de Tena, un territorio bien definido que ha funcionado como un todo desde la Edad Media. Sus pueblos se distribuyen entre altas montañas y zonas bajas en las que diferentes embalses, como el de Lanuza, son los protagonistas del paisaje.

Un rincón de Huesca modelado por la acción tectónica, glaciar y humana que permite disfrutar del senderismo, la cultura e incluso el esquí. Aunque hoy en día se utiliza el sistema municipal presente en la mayor parte de España, en la antigüedad el Valle de Tena se regía por diferentes unidades territoriales. La despoblación siempre ha sido un problema.

Por ejemplo, los romanos no consiguieron colonizar del todo este remoto entorno, aunque lo utilizaron como lugar de paso. Sin embargo, sí apreciaron las aguas termales de montaña que poseía. El paso a la Edad Media supuso un mayor uso de la zona, sobre todo tras la invasión musulmana.

La lejanía del Valle de Tena facilitó que se convirtiera en una especie de camino libre, un paso pirenaico frecuentado por quienes querían pasar desapercibidos. Sin embargo, los pueblos empezaban a prosperar. En aquella época se les conocía como «vicos».

Estos pequeños pueblos evolucionaron hasta convertirse en comarcas que aún conservan un cierto ambiente propio. El rey de Pamplona-Nájera Sancho el Grande los puso bajo control nobiliario a mediados del siglo XI. Fue una época convulsa, ya que a la muerte del monarca navarro se constituyó el Reino de Aragón. Esta entidad sería a la que acabarían adscribiéndose los asentamientos tensinos.

Puente viejo de Sallent de Gállego. | Shutterstock Sabiñánigo es la entrada al valle de Tena. Esta importante ciudad industrial, con sector terciario también, hace una clara apuesta por la cultura con museos como el dedicado a Ángel Orensanz y el de Artes Populares de Serrablo, que recogen utensilios cotidianos de la antigua vida en el Pirineo.

Obtenga una imagen completa visitando el Museo de Dibujo Julio Gavín-Castillo, en el cercano pueblo de Larrés. Entre Sabiñánigo y Biescas, en la orilla izquierda del río Gállego, te sugerimos que visites un conjunto de pequeños y agradables caseríos, cargados de tranquilidad, en los que aún se observa el modo de vida tradicional: Lárrede, Orós, Gavín, Satué o San Juan de Busa. todas ellas comparten el mismo tipo de iglesia: pequeña, sin decoración exterior, torres finas y ventanas estrechas.

Son las iglesias del Serrablo, una ruta formada por catorce pequeños templos, cuyos orígenes siguen siendo contradictorios, mudéjares para algunos historiadores del Arte y románicos para otros. Lo que está claro es que tienen identidad propia y deben ser visitados. Llega pronto a Biescas.

Recorre sus calles sin prisa y, si te apetece, come en cualquiera de sus restaurantes. A 5 km de Biescas, en lo alto de un desfiladero, se encuentra el mítico santuario de Santa Elena, junto a un dolmen prehistórico. Al este se abre Panticosa, con su encantador caserío y la estación de esquí Aramón Panticosa.

A pocos kilómetros de aquí se alzan orgullosos los históricos Baños de Panticosa, ahora llamados Panticosa Resort. También ha sido durante mucho tiempo el punto de partida de rutas de senderismo que permiten descubrir algunos de los paisajes más bellos del valle de Tena, en su camino hacia las cumbres más altas y sus ibones circundantes. Sallent de Gállego, en las estribaciones de Peña Foratata, la Estación de Esquí de Formigal, Panticosa y sus contrastes cromáticos, y Biescas, como entrada al valle, son las principales poblaciones de Tena a las que se suman otras muchas de tanta belleza.

La arquitectura pirenaica, en la que confluyen la pizarra oscura y la piedra, las calles empinadas, las arboledas, los puentes, las fuentes y los recovecos producen una sensación de tranquilidad al mismo tiempo que sirven de excelente escenario para un buen número de actividades al aire libre. Si el Pirineo ya es un interesante destino turístico, el Valle de Tena se presta a aumentar esta concepción que lo convierte en uno de los lugares más atractivos de toda la comunidad aragonesa. Pertenece a la comarca del Alto Gállego, que engloba a Serrablo y al valle de Tena, del que se considera la localidad más importante.

Cuenta con un interesante casco urbano, con numerosos hoteles y una gran variedad de servicios. En el municipio de Sallent se encuentra la estación de esquí de Formigal, que cuenta con los más modernos equipamientos, situada en medio de un magnífico entorno natural. Sallent es un pueblo típico del Pirineo Aragonés.

Cuenta con una preciosa iglesia gótica de principios del siglo XVI, que alberga un retablo plateresco de incalculable valor. Hay que visitar el puente y la plaza, con un triple arco románicoAdemás de la amplia oferta de servicios que ofrece la ciudad, como hoteles, tiendas y restaurantes, uno de los mayores atractivos de Sallent es su privilegiada situación, punto de partida de numerosas excursiones al circo de Piedrafit